Crudo (2016)

Crudo (2016)

Dicen de ella que en su estreno ha habido gente que tuvo que salir del cine vomitando, totalmente asqueada por lo que veían en la pantalla. En el Festival de cine de Toronto, hubo quien hasta se desmayó. Puede que fuera más bien su imaginación o incluso puede que fuera simplemente un truco de marketing (de esos propios de William Castle) porque realmente la película no es para tanto, he visto cosas peores.

El caso es que ha sido alabada en Sitges y en Cannes, y en mi opinión no es para menos, porque es maravillosamente morbosa y entretenida. Todo muy punk. Algo de gore, algo de drama familiar, de relaciones entre hermanas, entre amigos, entre padres e hijos… Caníbales de hoy en día, no como en las películas de los 70 y 80 salidos de la selva.

Crudo (2016)

Crudo es “cruda” en su concepto. La carne humana sin cocinar se vuelve un majar para esta protagonista vegetariana, que vivía reprimida en su canibalismo animal. Su madre era una fanática del vegetarianismo, y la película abre con un enfado monumental de la matriarca en una cafetería porque en el puré de patatas de su hija se había colado un trocito de salchicha. “Escúpelo” y la chica, extrañada por ese sabor, lo dejaba en el plato.

Toda la familia tenía el mismo modo de vida. Ninguno comía carne, eran veterinarios y amantes de lo ecológico. La hermana mayor estaba ya en la facultad de veterinaria durante un par de años antes de que llegara la pequeña, que tuvo que sufrir las novatadas de la residencia, donde compartía habitación con un chico gay que le terminaría resultando realmente atractivo. Ambos se convierten en cómplices.

Crudo (2016)

De pronto un día, en el fervor de las novatadas, le proponen comer vísceras de conejo, como una prueba más. Se niega, y clama un poco de mano ancha en eso, porque ella no comía carne, nunca había comido carne en su casa, como toda la familia, que le preguntaran a su hermana mayor. Pero la hermana le dice “Vamos, tienes que hacerlo” y coge aquel riñón crudo y se lo lleva a la boca.

No tenía escapatoria, por lo que accede, no iba a hacer como con la salchicha del principio, con una mueca de verdadero asco, no era para menos.

Crudo (2016)

Esa misma noche, se retuerce en la cama por un dolor físico provocado por una fuerte alergia a la proteína animal, o quizás cierto mono. Su cuerpo se cubre de un sarpullido bastante desagradable. Su organismo no estaba acostumbrado a la carne, y seguramente menos para una víscera sin cocinar que probablemente estaba medio podrida, cosas de las novatadas.

Crudo (2016)

El caso es que va a la enfermería, donde le recetan una crema y una dieta rica en agua para depurarse. Ese momento enfermería es muy interesante, porque las preguntas en la consulta te hacen ver lo inocente que era, seguramente por la sobreprotección de su madre. Nunca había estado con un chico, no había tenido relaciones, pero estaba en plena edad y en el lugar adecuado, una facultad llena de gente en ebullición, donde en alguna fiesta se estrenaría, seguro.

Crudo (2016)

Pero no estaba acostumbrada a eso, por lo que no tenía vestidos sexys ni estaba depilada. Le pide a su hermana que le eche un cable con esas cosas de chica, y entonces la película empieza a dar lo que promete. En un inexplicable acto con una tijeras mientras le hacía la cera en las ingles a la protagonista, la hermana se corta un dedo y se desmaya por el shock.

Crudo (2016)

Una sensación desconocida le recorre el cuerpo. Llama a urgencias, donde le dicen que guarde el miembro en hielo hasta que llegue la ayuda. Pero el dedo le llama, como la droga al yonki, y no sabe cómo, de pronto se ve comiéndoselo como si fuera una alita de pollo o un finger. Girándoselo entre los labios mientras le va dando bocaditos. La hermana recupera la conciencia, pero al levantarse del suelo y presenciar semejante escena, se vuelve a desmayar.

Crudo (2016)

Pronto se irán descubriendo secretos familiares, y la loca adicción a la carne irá cada vez a más. Un personaje fundamental será el compañero de habitación, del que le atraen sus definidos músculos mientras le ve jugar al fútbol sin camiseta. Carne, al fin y al cabo carne, pero por la que siente algo . “Soy gay ¿vale?” Gritaba él al sospecharse centro de sus deseos.

Crudo (2016)

No os cuento más, que bastante os la estoy destripando, nunca mejor dicho, pero os quiero transmitir que aunque empiece un poco lenta, en realidad se están presentando a los personajes, con sus represiones, sus locuras, sus ganas de dar tienda suelta a todo, y para terminar, una revelación que hace pensar que todo puede ser algo con lo que se nace (valiente tontería, pero que sirve de moraleja para ciertos paralelismos entre el apetito por la carne humana y otras inclinaciones del ser humano)

Crudo (2016)

Como mención especial, el padre, el actor Laurent Lucas, al que he podido ver en otras películas interesantes como “Henry un amigo que os quiere” o “Lemming” entre muchas otras, y que me gusta mucho como actor. Este se lleva la última escena, la palma, y la sorpresa final.

Interesante, perturbadora, bien rodada y con una estética modernista, la directora Julia Ducournau, es una joven que promete mucho.

Crudo (2016)

 

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