Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

La verdad, no pensaba que fuera a escribir sobre una película bíblica últimamente, pero después de ver la nueva adaptación de “El Arca de Noé”, con mi no muy demasiado estimado Gladiator, y la niña de Harry Potter, que es un poco repelente (ya hemos hablado alguna vez de ella por aquí), no he podido pensar en otra cosa que ahondar en el origen de la historia y las posibles divergencias de esta nueva película sobre el tema y el mito conocido por todos.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

El film en esta ocasión nos ha venido de la mano de Darren Aronofsky, muy admirado por películas de auténtico culto como “Pi, Fe en el caos” ó “Réquiem por un sueño” “El luchador” y “El cisne negro” todas ellas de los mejores títulos que he visto en mucho tiempo. Por eso me puse a verla, y porque desde niño siempre me ha gustado mucho la historia y me he divertido imaginando tanto animal en un barco.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Me alegro de que este director haya tomado las riendas, porque la última que ví (una versión de John Irving para la televisión, con Jon Voight como Noé) mezclaba todo con la historia de Sodoma y Gomorra, ciudades en las que Noé nunca estuvo porque existieron después del Diluvio, y no antes. Estas cosas luego se mezclan en tu cabeza y dan lugar a confusión e incultura, la gente sencillamente aprende mal la historia, y es una pena.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Noé era descendiente directo de Adán, los separaban una decena de generaciones. Su padre, Lamec, era descendiente directo de Abel, el hermano bueno de Caín y Abel, e hijo de Matusalén, el hombre más viejo del mundo. Pero amigos, Adán y Eva no tuvieron sólo dos hijos, sino que después del asesinato de Abel por las envidiosas manos de Caín, engendraron a Set (del que desciende Lamec), y después a medio centenar de hijos e hijas que se esparcieron por el mundo. Caín fundó la primera ciudad conocida, Enoc, también el nombre de su primer hijo, y dio comienzo a una estirpe maldita, totalmente abandonada por Dios. Esta rama de la humanidad se pinta como violenta y codiciosa.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Los efectos especiales son muy buenos, y se mantiene un tono muy épico, muy de moda ahora gracias a Juego de tronos, El Señor de los anillos y cosas por el estilo, huyendo bastante de largos diálogos religiosos y conceptos muy puritanos que no conectarían con la gente de hoy. Los gigantes de piedra son un ejemplo de estas dos cosas que os he contado. Al parecer eran ángeles que sintieron pena por la humanidad desterrada por culpa de Caín. Dios los castigó mezclándolos con roca y desde entonces sueñan con poder volver al cielo. Pero tuvieron una época mala, en la que ayudaron a los cainitas a expandirse por el mundo, y con ellos a la maldad humana. Pero se dieron cuenta del error y regresaron al lado de Noé para ayudarle a construir su arca y protegerle de los demás, que planeaban asaltar el bosque donde vivía para matarle. Son unos buenos personajes, y, aunque no se mencionen en la historia original, parecen una buena mezcla de Ciencia Ficción y mito ancestral.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Me gusta mucho el inicio de esta nueva película, me recuerda, perdón por los agravios comparativos, a “El Padrino II”, en el sentido de que ambas empiezan con el asesinato del padre del protagonista, y de cómo les marcó de pequeños, una muy buena forma de comenzar la historia sobre una extirpe.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Lo cierto es que la primera cosa que siempre me llamó la atención, desde que era un niño, era cómo la familia de Noé se reprodujo y repobló el mundo después de semejante catástrofe. ¿Se mezclarían hermanos y hermanas? ¿Noé tuvo más hijos después? La película muestra una trama reforzada por la carga dramática de esta cuestión, en la que una de las preocupaciones de Noé y su mujer, encarnada por Jennifer Connelly, por cierto, muy buena pareja de casting junto a Russel Crowe, era proveer de esposas a sus hijos para que engendraran después del diluvio. Pero el mito cuenta que Noé y su mujer montaron con sus 3 hijos, Sem, Cam y Jafet, y sus respectivas esposas, que no eran ni mucho menos sus hermanas. Además ya eran mayores, contaban con más de 90 años (recordemos que la edad de los patriarcas bíblicos se sale fuera de toda lógica, por las adaptaciones de calendario y otras manipulaciones a lo largo de los siglos, que han terminado alargando la vida de Noé hasta los 950 años).

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Emma Watson interpreta a la pareja de uno de los hijos, y por cierto, no era su hermana, sino una especie de hermana adoptada. La película habla de que esta fue acogida por la familia cuando era una niña, después de ser atacada y abandonada a su suerte, lo que le dejó unas heridas internas que le impedían quedarse embarazada, y ese es el eje sobre el que gira una interesante subtrama en la película. ¿Cómo iba a poder darle descendencia a Sem?

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Esto no sé muy bien de dónde ha salido, pero la Tanaj y la Biblia no fueron los únicos escritos que hablan de Noé, sino que a lo largo de los siglos se enriqueció la historia con más elementos no descritos previamente en estos dos libros. Sinceramente, no sé de dónde han sacado esta idea, pero me parece un buen punto dramático que da mucho juego, como lo ha dado en esta película, protagonizando algunos de los mejores momentos, como la parte en la que el abuelo Matusalén la cura de su incapacidad para procrear, y el maravilloso momento en la cubierta del Arca sosteniendo a aquellos bebés inocentes llamados por el destino.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

¿Pero dio alguien a luz en el Arca? Pues no. Lo cierto es que el mito dice que cuando Sem tuvo a su primer hijo, contaba con 100 años de edad y habían pasado dos años después de que terminara el Diluvio. Por lo tanto todo esto es una invención de los guionistas, pero bendita invención, porque ha resultado ser genial.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

El otro hijo de Noé, Cam, protagoniza también uno de los momentazos. Cam estaba muy preocupado por saber quién sería su compañera (recordemos que es una invención de esta película, porque el mito dice que ya tenía su mujer) y la búsqueda de una le lleva a un mercado justo en el momento en el que comienza el diluvio y debe regresar al Arca. Decide llevarse de camino a una buena chica con la que se había cruzado, que se convierte en el símbolo de lo poco bueno que se destruye junto a los malvados en el castigo divino. Esto le dará al hijo del patriarca de todos los humanos un motivo para querer vengarse, y conectará directamente con el motivo por el que se separa de su padre y termina maldecido por este, de una forma parecida a Caín.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Ciertamente, en el mito, una vez termina todo, Noé se emborracha en la playa con el zumo de una vides que había plantado (en la película pasa algo parecido, solo que contado de una manera más dramática) Su familia acude en su búsqueda para ayudarle a levantarse, pero Cam se burla de él (en la película le mira con odio por haber destruido su oportunidad de tener una mujer) y abandona la familia, vagando por el mundo y dando lugar a la rama de los cananeos (siempre mal vistos en la Biblia). Sem dará lugar a la rama semítica y Jafet a la indoeuropea. Es obvio que Cam se marchó con su mujer, y tuvieron 4 hijos que poblaron toda el África subsahariana y parte de Asia.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Hay sobretodo una idea que me sorprendió mucho, la aparente decisión de Noé de acabar con la humanidad, desencantado y sin esperanza por ella, comprobando incluso que la maldad se colaba en su propia familia y no podía evitarlo. Estupendos momentos finales, donde una situación tan maléfica como la de Caín y Abel estaba a punto de producirse. Nada de esto ocurría en el mito, todo es inventado por los guionistas, pero hay que decir que la trama es digna de admiración, que conecta muy bien con nuestros días, que da coherencia a la historia que de otra manera no se comprendería bien desde nuestra perspectiva moral actual. Nadie entendería por ejemplo que Noé maldijera a su hijo sólo por reírse de él cuando estaba borracho, tenía que haber también temas más duros, pero sobretodo no debía haber ni maldición, porque la paternidad de hoy en día no se entiende así.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

Matusalén también me ha encantado, por el aspecto de druida mágico y paternal que tiene gracias a Anthony Hopkins, al igual que la otra cara de la moneda, el malvado descendiente de Caín, que recuerda al más rudo de los vikingos, y que consigue convertirse en una nueva serpiente en el paraíso, tentando al pobre Cam, que se moría de deseo por una mujer.

Ahondando en este mito, habiendo visto la película, me ha sabido bien, he aprendido mucho y me ha retornado a la época de catequesis de cuando era pequeño y me preparaba para la comunión. Y al colegio de curas. Pero todo ello con un aire moderno, bastante renovado y desde un punto de vista más moral que religioso. La maldad humana y los juicios sobre ella, no entienden de religiones. Un ateo puede perfectamente deleitarse con Noé.

Noé (Darren Aranofsky, 2014) Ahodando en el mito del Arca.

 

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