Hedwig and The Angry Inch (2001)

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Estoy tan sorprendido con esta película que no puedo quitármela de la cabeza desde hace algún tiempo que la ví. Esto es en parte por su banda sonora, una especie de rock indie que roza en ocasiones el punk. Y es que no suelen gustarme los musicales, pero este me ha parecido muy diferente a los que haya visto hasta ahora, para empezar por su rocambolesca y a la vez posible historia.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Todo comienza en un bar de mala muerte, con un concierto de los “Angry Inch” una alegoría a lo que su cantante, una chica transexual, tiene entre las piernas, una especie de bulto de carne de una pulgada que fue el resultado de una chapucera operación de cambio de sexo en el Berlín comunista de los 80 y del muro que lo dividía. Poco a poco, a través de la narración de su protagonista y de sus flashback, vamos conociendo el origen de todo.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Hedwig, así se llama nuestra amiga, nació en un mundo muy diferente al de ahora, lleno de prohibiciones y de austeridad (bueno, no tan diferente) en la parte comunista de Berlín. Su padre era un militar americano que había conocido a su madre, una alemana comunista, y le habían tenido unos años después. Debido a que el padre abusaba del niño, la madre le echa de casa y se sume en una depresión que la distancia de su hijo, que no se sentía querido ni comprendía nada. Se vuelve una loca del régimen, despreciando todo lo que venía de fuera, sobretodo de América, de donde vino el que fuera su marido, y evitando que su hijo cantara aquellas canciones o se disfrazara, lo que llevó al pequeño a refugiarse en su propio mundo.

Hedwig and The Angry Inch (2001)
Hedwig and The Angry Inch (2001)

Hedwig creció en un ambiente carente de muchas cosas, y se convirtió en un jovencito rebelde que se lía con un militar americano de color que conoce en la playa, su particular “Suggar Daddy”, una canción de la banda sonora inspirada también en los ositos de gominola que le regalaba para atraerle.

Hedwig and The Angry Inch (2001)
Hedwig and The Angry Inch (2001)

Este hombre, le propone un plan para atravesar el muro y escapar a Estados Unidos. En aquella época en el Berlín comunista se exigía un examen médico completo a las parejas que querían casarse para verificar que no eran dos mujeres ni dos hombres. Es por eso que le propone operarse para casarse con él y atravesar la frontera como marido y mujer. Si en el examen médico se veía que no tenía pene, darían por válido su matrimonio. El problema es que la operación clandestina se llevó a cabo por un médico carnicero, que la dejó sangrando y con un bulto de carne que ni era un pene ni era una vagina, arrebatándole para siempre su orgasmo.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Lo peor de todo, es que al poco tiempo de instalarse en una carabana en medio de la nada, en una pequeña ciudad de Estados Unidos, el que fuera su marido le abandona por otro chico más joven que había encontrado su “Suggar Daddy” también. Y por si esto fuera poco, corría el año 1989, cuando ve por la tele la noticia, justo en el momento en el que su marido sale por la puerta con su nuevo novio y una maleta, de la caída del muro y la unificación de Berlín, de donde hubiera podido marcharse sin necesidad de mutilar su cuerpo si hubiera esperado sólo un par de años más.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Pero ella no está dispuesta a darse por vencida, todo apuntaba al suicidio, pero no iba a caer en eso. Saca una peluca de la repisa y funda un grupo con las mujeres de los militares de la base americana del pueblo donde vivía llamado “Hedwig y los Angry Inch” y comienza poco a poco una carrera que atravesará por los peores bares y restaurantes de comida rápida de carretera, en el auténtico fango y carne de cañón de las peleas con borrachos.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Como tenía que pagar las facturas, encontró un trabajo como niñera en el que conoció al segundo hombre de su vida, un adolescente que aprendió de sus canciones y que con el tiempo se convirtió en una estrella del rock, robándole la fama que le correspondía. Este hecho se mezcla con el presente del grupo Glam Rock de Hedwig y su lucha por denunciar que el moderno cantante les había plagiado.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Dentro del grupo, nuestra transexual femenina mantenía una relación sentimental con un transexual masculino que en el fondo no quería seguir jugando ese rol (se ponía pelucas rubias cuando su pareja no miraba) y quería abandonar a Hedwig para emprender su carrera en solitario. Esta otra subtrama también es muy buena y le enseña que estaba tratando a aquella pobre chica de la misma manera injusta en que el mundo le había tratado a él.

Hedwig and The Angry Inch (2001)
Hedwig and The Angry Inch (2001)

No os cuento nada más de la historia porque merece la pena que la veáis, sobretodo por la música, un buen hilo conductor que encadena hechos, recuerdos y acontecimientos.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Se trata de un musical escrito y dirigido (también protagonizado) por John Cameron Mitchell con la música de Stephen Trask y ligeramente basado en la vida del director, que fue estrenado en Broadway en 1998 y llevado al cine en 2001, arrasando en el Festival de Sundance. Ambos son dos homosexuales cristianos a los que les gusta la mitología, cosa que se refleja en el estilo, y sobretodo en una de mis canciones favoritas del musical: “The origin of love” una maravillosa historia del origen del amor en todas sus variantes, homosexual y bisexual incluídas, sobre una época en la que existían tres sexos. Unos minutos musicales mezclados con geniales caricaturas que recuerda en en algo a The Wall, de los Pink Floyd.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Este mismo director y actor ha hecho películas arriesgadas y provocativas sobre el sexo y las relaciones humanas, como Shortbus, donde las escenas explícitas dieron mucho que hablar, así como algún videoclip para grupos musicales que ha sido vetado en la MTV por su elevado tono sexual.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

Polémicas aparte, Hedwig and the Angry inch es una pequeña joya que he descubierto por casualidad y que me ha planteado un montón de cuestiones sobre la búsqueda de la felicidad y la superación de los problemas. Muy recomendable.

Hedwig and The Angry Inch (2001)

 

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