La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen) Una cineterapia de cruda realidad.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

¿Alguna vez has utilizado el Cine como evasión a tus problemas? ¿te has desencantado en alguna ocasión con algo que en una película hubiera sido perfecto? “La vida no es como en las películas” nos dice la gente a los ilusos cinéfilos, “Esto es la vida real” te advierten. Pero no saben que a veces los sueños se cumplen, como le pasó a la protagonista de esta historia, otra cosa que te lleven a buen puerto (cuidado con lo que deseas, por si se cumple). Ella se dió cuenta de la manera más cinematográfica, de que la vida no es como en las películas. El amor, por supuesto, tampoco.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Este es un homenaje al Cine, a la gente que sueña con él, que siente que su vida es un poco menos triste delante de una pantalla, que sueña con sus actores y los personajes que interpretan y que son capaces de evadirse del todo, metiéndose tanto en la historia, que es como si la vivieran.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

“La rosa púrpura del Cairo” es una de mis películas favoritas de Woody Allen, y una de las más románticas. Un ejercicio inteligente de surrealismo. Era su época más dorada, más intelectual, a lo Bergman, uno de sus grandes ídolos. Advierto que tienes que verla antes de leer este post, porque la vamos a destripar buscando la moraleja de la misma.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Cuenta la historia de Cecilia, una mujer que trabaja muy duro como camarera de una cafetería, donde se muestra patosa y distraída, siempre pensando en la última película y hablando de Cine. En realidad su vida está plagada de tristezas, dramas cotidianos en torno a su marido, un vividor alcoholizado, que encima la trata muy mal, y al que los trabajos le duran un suspiro, por no decir nada, sólo apostaba a los dados callejeros, dejando que el peso de pagar las facturas recayera sobre su mujer, de aspecto débil y sensible. Era como una flor pisoteada por un mundo embrutecido (como Blanche en Un Tranvía llamado deseo, otra de las películas favoritas de Woody Allen y parodiada en sus películas, como “El Dormilón”).

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Era la época de la Gran Depresión, no había trabajo, y la gente estaba empobrecida (como ahora), pero Cecilia encontraba pequeñas cosas fuera del restaurante, como lavar ropa o cuidar niños, para pagar el alquiler y las apuestas de su marido, al que no era capaz de dejar.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Su válvula de escape era ir al cine del barrio, donde aquel día estrenaban “La rosa púrpura del Cairo”, una historia exótica de amor, lujo y países lejanos. Queda tan satisfecha, que va varias veces a verla, además de estar pensando en ella todo el día, distrayéndose en el trabajo y tirando los platos de una comanda. Su jefe la despide, aquello era el colmo.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Y una noche, cuando vuelve a ver “La rosa púrpura del Cairo” por quinta vez, el guapo explorador Tom Baxter, desde la pantalla, le habla: “Hola, es la quinta vez que te veo por aquí” le dice. “Me hablas a mí” dijo sorprendida Cecilia, ¿estaría loca? Pero aquello era real, y de pronto, Tom saca su cuerpo de la película y se cuela en la realidad, cogiéndola de la mano y huyendo juntos del cine. “Estoy enamorado de tí, Cecilia” “Pero no puedes, no eres real”

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Los espectadores del cine y los personajes de la pantalla entablan un diálogo divertidísimo, en un inteligente ejercicio de continua ironía. “Quiero que me devuelvan mi dinero. En la entrada dice que es una historia de amor alrededor del mundo y no hacen nada más que estar ahí parados hablando” Se quejaban. Los personajes se agolpaban a lo estilo camarote de los hermanos Marx, no podían avanzar en la película sin Tom. El director de la sala llama directamente a la RKO para hablar con los productores de la película, algo muy raro pasaba. Los productores, se alertan, ¿y si hay más Tom Baxter saltando de la pantalla por todo EEUU? ¿y si cualquiera de esos Tom Baxter asesinara a alguien o robara un banco? Tenían que avisar a Gil Shepard, el actor que interpretaba a Tim, un petulante idiota con aires de estrella. Todos estos, se dirigen hacia el cine donde comenzó todo, tratando de evitar una tragedia para los intereses de la productora y del mismo Sr. Shepard. Tenían que meterle de nuevo en la película y quemar todas las copias, incluido el original. Destruirían a Tom Baxter y su mundo.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

No es que Tom, el poeta explorador, fuera peligroso, él sólo amaba a Cecilia, como se ama en las películas antiguas, con pasión pura y cristalina, llena de blanco y negro y noches de bohemia. Pero era tan ignorante sobre la vida real que no sería muy difícil que se metiera en un lío. Desconoce que su dinero no vale en nuestro mundo (era como del monopoli), y que no puede subirse a a cualquier coche en la calle y conducirlo, porque en la vida real no se dejan las llaves puestas como en las películas. Pero había algo que sí podía hacer como en su mundo, besar. Se esconden en un parque de atracciones vacío, porque era invierno, y hacen de un sillón de la noria, su nidito de amor, donde se besan de cine, llevando a Cecilia a un profundo éxtasis emocional.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Pero Cecilia es una mujer casada, anticuada, no quiere dejar a su marido, tampoco puede, ¿a dónde iría?, por eso aquello no podía ser. Llegada la mañana volvía con el bruto de su marido, que sospecha que le engaña, la nota rara. Más raro fue de pronto encontrarse con Gil Shepard, que buscaba por la ciudad a su personaje huido, en la cafetería, ella no se lo esperaba, tenía que verle en el parque de atracciones, pero estaba allí. Así que descubre que era el autentico Gil Shepard, cuánto le admiraba, qué suerte. Ella le lleva al parque de atracciones, para tratar de convencer a Tom para que regresara a la película, pero él no quiere, ama profundamente a Cecilia.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Cecilia y Gil se van conociendo cada vez mejor, haciéndose amigos. Encantadora la escena de la tienda de música, el ukelele y la anciana al piano es grande. Tom, mientras espera a Cecilia, también descubre algo nuevo, descubre lo que es un burdel, gracias a una prostituta que pasa por la calle y le lleva hasta allí. Pero él no sabía nada de lo que era una prostituta, porque no en su mundo no existían. “A nosotras no nos interesa el amor, nos interesa hacer el amor, por diversión” Pero el era tan dulce e inocente que no quería nada con ninguna, sólo a su amada Cecilia.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Le regala la mejor cita de su vida cuando la lleva dentro de “La rosa púrpura del Cairo”, donde todo es perfecto. Acompaña a todo el reparto al “Copa Cabana” para ver cantara a la diva del local, una huesuda cantante sacada de un perfecto guión. “Mesa para 7” le dicen al maitre “Pero siempre son 6” “Tenemos un extra”. El champagne no era más que zumo con burbujas pero todo era como en un sueño para Cecilia.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Pero los productores tenían un plan, hacerle que regresara de forma voluntaria, tenía que entrar por su propia voluntad, sin obligarle.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Cuando Tom, Cecilia y Gil se encuentran en el cine, justo cuando la cita terminaba, Gil le confiesa sentir algo por ella, y le pide que regrese al mundo real, y que vaya con él a Hollywood para vivir un amor real, no como el que Tom podía ofrecerle.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

“Soy una persona real y debo quedarme en el mundo al que pertenezco, pero amo cada minuto que he pasado contigo y lo recordaré toda mi vida.” De aquella manera Tom comprende que tenía que ser así, de todas maneras él regresará a su mundo de ficción y estará bien, como siempre, tendrá un final feliz.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Gil le dice a Cecilia que vaya a por sus cosas y que él la esperaría allí, y ella va a su casa a dejar a su marido y a hacer la maleta con las cuatro cosas que tenía. “Vete” le dice su marido “ya volverás”.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Cuando regresa de nuevo al cine, Gil no está, la ha abandonado, con la maleta y el ukelele. ¿Por qué? porque había fingido todo para engañar a Tom y que volviera voluntariamente a la pantalla, de donde no saldrá jamas porque han quemado todas las copias de la película. Lo irónico es que si Cecilia se hubiera quedado con Tom, hubiera sido destruida como todo lo demás. En verdad era un buen actor, había engañado a la mujer, aunque no debía ser muy difícil engañarla, era una ilusa.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Un gesto de culpa atormenta a Gil en el avión de regreso a Hollywood, había destrozado el corazón y la vida de una pobre fan que le admiraba y quería a partes iguales. Quisiera creer que volverá a por ella algún día, pero eso no pasará, porque la vida no es como en las películas.

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen)

Cecilia se queda sola en la puerta del cine, y decide pasar a ver a Fred Aster y Ginger Rogers, en una maravillosa escena que siempre recordaré como icono. “Heaven” bailado por aquella mítica pareja y la luz de la sala alumbrando la ilusionada cara de Cecilia, que de nuevo se refugia en el Cine para evadirse de sus problemas. ¿Volverá con su marido? probablemente, no era la primera vez que intentaba abandonarle, pero ahora, sólo existía la película que estaba viendo. Sólo existía el baile de Fred y Ginger.

Un perfecto imprefecto final.

 

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